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EDITORIAL

De Marvel y superhéroes

No Hagas Cosas Buenas…

ENRIQUE IRAZOQUI
viernes 26 de abril 2019, actualizada 12:44 pm


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Esta madrugada se realizó el estreno en salas cinematográficas del país de la última entrega de la saga creada bajo el concepto del Universo de Marvel intitulada Endgame.

La historia fue realizada por la compañía estadounidense de entretenimiento que décadas atrás hizo todo un mundo de historietas de superhéroes publicadas bajo el concepto de cómics.

La evolución los llevó ya en este siglo a pasar de los cartones y dibujos animados a la producción de largometrajes, iniciando con Ironman en 2008, pasando por The Avengers, Ant-man, Capitán América: Civil War, y culminando con la última entrega ayer: Endgame.

Evidentemente esta serie de películas de ciencia ficción y aventuras entre héroes y villanos no es más que un capítulo más de éxitos en la historia del entretenimiento gringo que gracias a sus recursos, trasciende a todo el mundo.

Para muchas de las generaciones jóvenes, particularmente entre millennials (nacidos entre 1980 y 1999) y hasta para que vieron la luz ya en la denominada generación Z (2000 al día de hoy) el ciclo que cierra Marvel es un hecho cuando menos emocionante en su espacio dedicado al divertimento y que dejará huella en su bagaje de recuerdos.

Este episodio viene a cuento porque en el escenario de la vida pública nacional, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está ocupando más espacio en los medios que lo que solían hacer sus antecesores próximos.

Las conferencias del primer mandatario a las siete de la mañana desde Palacio Nacional de lunes a viernes, denominadas como "Las Mañaneras" se ha convertido el centro medular de la información del país. Desde ese sitio el presidente además de dar la cara frontalmente a la nación y marcar la agenda informativa, aprovecha para machacar a los que él considera sus adversarios y para justificar a veces sin fundamento, las penurias por las que sigue atravesando México: La violencia que lejos está de mostrar una baja, sino todo lo contrario; la desaceleración económica que se vive actualmente; los chantajes a los que su gobierno es sujeto por parte de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación.

Es muy temprano para tratar de hacer un balance del gobierno que encabeza el presidente López, apenas 147 días lleva en el cargo y es literalmente imposible revertir lo que se ha hecho mal en décadas en un periodo tan corto de tiempo.

Sin embargo, si bien los peores males del que hoy sufre el país sería injusto atribuírselo al primer mandatario, su estilo confrontador entre distintos grupos socioeconómicos arengando constantemente a un revanchismo, sumado a decisiones equivocadas como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, la promesa de la construcción del denominado Tren Maya sin presentar los estudios respectivos para la justificación del mismo; la necedad de construir la refinería Dos Bocas en Tabasco, entre otras tantas, va pintando ya la característica del personaje que hoy se sienta en la silla presidencial en Palacio.

Así como Andrés Manuel López Obrador va construyendo su personaje, allende el río Bravo tenemos a un bravucón inquilino de la Casa Blanca, que parece para desfortunio de los mexicanos cabalga franco a su reelección en 2020: Donald Trump.

Y aunque no nos guste, Trump está teniendo por ahora un gobierno exitoso. La economía norteamericana se expande a ritmo considerable; el discurso del liderazgo norteamericano en el mundo vuelve a sonar con más ímpetu desde la actual presidencia; se han reavivado los valores (anti) sobre el miedo de los inmigrantes y se ha virado hacia la implementación de políticas más "conservadoras" en lo moral y más proteccionistas en lo conservador. Trump ha sabido medrar de los instintos del pueblo medio norteamericano. Esas inmensas clases medias de color blanco y de corta cultura, que gustan culpar a terceros de todos los males que les aquejan. El racismo es un ejemplo de ello y el presidente les ha dado al grupo racial adecuado para descargarlo: los latinos.

Además de todo ello, el personaje de Trump encarna todo lo que el americano blanco promedio quiere ser o proyectar ser: alto, rubio, multimillonario, exitoso (en los negocios) poderoso y hasta con una bella mujer a su lado, aunque ésta no vaya acorde con su edad. Donald Trump encarna el Capitán América de los gringos, ése que como alter ego que creó Marvel.

Habría que buscar en el imaginario nuestro en qué personaje se convertirá nuestro presidente, ojalá sea algo mucho mejor al que representa Donald Trump. Esperemos que en algo mejor al que se creó para Trump, porque necesitamos algo más que un revanchista de clases que creo Marvel no ha inventado, a propósito de superhéroes.

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