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EDITORIAL

Reflexiones para sábado santo

JULIO FAESLER
viernes 19 de abril 2019, actualizada 8:49 am


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Cada uno de nosotros nos jugamos nuestro destino. Las generaciones que están en plena actividad y ejercicio de autoridad familiar u social han hecho valer sus propias soluciones, acertadas o no, a los retos de sus circunstancias. Creo que estamos heredando a las generaciones que ya afloran un mundo difícil y confuso plagado de tercas inercias.

Por esas mismas razones los jóvenes deben interesarse en la política como factor importante en cualquiera actividad que quieran emprender ya las decisiones de la autoridad norman las condiciones de vida de cada ciudadano sin excepción.

Hay empero un general desinterés en la política sea por considerarse una actividad corrupta, sea porque como servicio público que debe ser vista, es improductiva si se ejerce limpiamente y no como un modus vivendi de lucro.

Fue muy interesante observar tener noticias del cumulo ciudadano que se reunió en Europa y en toda Francia para compartir y comunicarse el estupor y el horror que provocó

El dramático incendio de Notre Dame en París unificó a millones de franceses, especialmente jóvenes, en una solidaridad sumada en torno profundos valores culturales de inspiración religiosa en un país que ha visto las fórmulas más rudas de separación formal y jurídica de la religión y el estado.

Serán los jóvenes actuales los más afectados por las decisiones actuales que determinarán las condiciones que a ellos tocarán vivir.

Es ya en esta Semana Santa, la primera de este nuevo gobierno, que podemos apreciar la manera en que el presidente de la república tiene intenciones gobernar y fijarle el rumbo. Es una pena que más ha dividido la opinión pública que unirla en torno a la bandera de la justicia y de la solidaridad.

Remediar esta falta de armonía requerirá valentía personal que tienen que tener los altos funcionarios para cuando aparezcan coyunturas en que el bien del país está de por medio.

Es alentador, que aunque el asunto tratado no fue el mejor, el que el presidente de la República destapara un problema que puede acontecerle al funcionario si se enfrenta con la contradicción entre le ley y la instrucción recibida. El dilema se plantea con su deber legal que puede ser distinto a su obligación de consciencia.

Esta Semana Santa, si es que las distracciones propias de vacaciones no lo impiden, será muy oportuno que el servidor público dedique unos minutos a prever qué decisión tomará caso de presentarse un dilema semejante y la decisión correspondiente.

El asunto es importante. El presidente acaba de plantearlo nítidamente, la validez de desatender la ley que se estime que no es justa.

El dilema entre lo legal y lo justo es el que AMLO plantea a cada uno de los Secretarios de Estado a quienes dirigió su multicitado memorándum. Tócales decidir en estos días santos de asueto cual será su posición.

Hace no demasiados años que AMLO participaba con coraje en la lucha por conquistar mejores condiciones electorales en nuestro país. Algunas de sus acciones eran ilegales pero amparadas en su visión de justicia. Al paso del tiempo supimos que la mejor vía para transformar el gobierno era la electoral, no la de la manifestación callejera ni mucho menos la violencia. Poco a poco se depuraron las leyes. Pero mientras que se mantuvieran injustas y antidemocráticas había que desatenderlas.

Es sano, a esas luces, que AMLO instruya a los suyos no aplicar la "mal llamada Reforma Educativa" aprobada por el Congreso, incluso a actuar diametralmente en contra, de llegar a la desobediencia.

Pero hay que detenerse un momento. Al hacer esto, AMLO se cercenó de la posibilidad de instituir su 4 Transformación, ya que en caso de lograrla la expuso, a la mismo descalificación y desobediencia que ahora aplica a una legislación que él decide rechazar.

Entendemos que el memorándum, que por cierto, nunca tendrá legitimidad legal, nace de la fatal inoperancia de la negociación que se esperaba abocara en una Ley de Educación redactada al gusto oficial. Pero hay que encontrarle el modo. La democracia es una señora severa.

Todo lo anterior tiene por objeto subrayar tres temas de actualidad en esta Semana Santa: es necesario que el ciudadano presidente de la República respete las fórmulas jurídicas que él mismo exigió en su momento. Segundo, el profundo dilema ley-justicia planteado desde más de dos mil años en los anales de la cultura occidental no se va a resolver con un intempestivo memorándum lanzado en medio del fragor de una batalla que se resolverá con el sentido común que el mismo AMLO quiere encarnar. En tercer lugar, urge que los jóvenes de todos los estratos sociales se interesen y participen en actividades políticas de su comunidad para que lo antes posible intervengan en las decisiones donde ellos son los principales interesados.

juliofelipefaesler@yahoo.com
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