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Torreón

Se unen generaciones en Viacrucis del Cristo de Las Noas

La representación tiene su origen en Viesca, hace 47 años. Ahora se busca que los más jóvenes la conserven

MARY VÁZQUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, viernes 19 de abril 2019, actualizada 8:26 am

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Con este son ya 47 años que los vecinos de la colonia Jacobo Meyer - enclavada en el sector poniente de Torreón, uno de los sectores más golpeados por la inseguridad- realizan la representación de la Pasión de Jesucristo. Desde hace 37 años la llevaron al Santuario del Cristo de las Noas.

Tomasa Pargas Mendoza, Tommy (como la llaman) recuerda que fue su padre Luis Pargas, quien trasladó del ejido La Ventana de Viesca, a la colonia Jacobo Meyer, esa demostración de fe, después de que estableció con su familia en ese sector, hace unos 50 años. Al inicio regresaba al ejido para seguir participando y luego decidió organizarse con sus nuevos vecinos y los primeros años la representación se hizo de forma muy improvisada, pero luego se fue perfeccionando.

Tras la muerte de su padre, ahora es ella quien se encarga de organizar la presentación del Viacrucis, en el Santuario del Cristo de las Noas.

Dice que al principio lo hacían sólo en el sector donde viven y 10 años después, Benjamín Aguilar le comenta al padre José Rodríguez Tenorio, de la original escenificación que hacían los vecinos de "La Jacobo Meyer" y se les invita a realizarlo en el Santuario del Cristo de las Noas.

En ese entonces estaba también en proceso la construcción del Santuario, de manera que la escenificación de los momentos que vivió Jesús de Nazareth desde su prendimiento hasta su crucifixión y sepultura, era una verdadera odisea para las personas que participaban, pues no era nada fácil hacer el trayecto para llegar hasta lo alto del cerro.

Para darse una idea de lo extenuante que solía ser para quienes participan, son 550 escalones, la cruz tiene un peso de 40 kilos y la escenificación dura aproximadamente tres horas, por lo que la persona que representaba a Jesús y el resto de los que participaban tenía que preparase muy bien para poder soportar el trayecto.

"En ese entonces no estaba la Calzada de los Misterios, era un trabajo bastante pesado, de mucho esfuerzo, porque se subía por la colonia Primero de Mayo ahí empezaba y luego a subir pura pendiente de escalón en escalón, pero pese a que era y todavía es muy cansado, es algo muy padre y bueno, luego hicieron la Calzada de los Misterios y pues ya se nos facilita", comenta la señora Tommy.

Aunque su padre falleció hace cuatro años y desde entonces se quedó totalmente con la responsabilidad de organizar todo, Tommy comenta que tenía 14 años cuando se empezó a involucrar en la actividad, primero como parte del elenco y luego ayudando a coordinar otros detalles.

"Yo ya le ayudaba a mi papá, desde los 14 años, él ya estaba en silla de ruedas y delegaba las responsabilidades, pero siempre al pendiente de todo, de cuidar los detalles, pues es una gran responsabilidad, nos presentamos ante más de 60 mil personas que van al cerro a demostrar su fe".

"Mi papá siempre nos enseñó que esto era compartir el evangelio, porque todo esto es palabra de Dios, es compartir, acompañar a Jesús en su camino a la cruz, a María Santísima y entonces la fe esta muy arraigada en nuestra colonia y la verdad esto es muy bonito, es una gran responsabilidad".

47

AÑOS

que la tradición del Viacrucis se trasladó del ejido La Ventana a la colonia Jacobo Meyer.

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Las personas que participaron en los primeros años, ahora apoyan con otras tareas, pues la edad ya no les permitió representar a los personajes, pero siguen inculcando la tradición.

GENERACIONES UNIDAS

Tommy comparte que de todos los señores, muchachos y muchachas que empezaron con esa tradición, todavía hay tres personas que participan; Manuel Chávez quien ahora tiene 83 años de edad, Celestino Chávez y Jesús García, este último hasta hace 7 años, representaba a Jesús, pero por su edad ya no pudieron hacerse cargo de los personajes, pero ahora apoyan con otras actividades, pues dicen seguirán haciéndolo "hasta que Dios los deje".

Son más de 50 personas las que participan y el elenco principal se centra en 12 a 14 personas, pues en su momento fueron los jóvenes que empezaron a participar, ahora son más de 30 años de ser parte del proyecto y por lo tanto son ellos los que le dan vida a los personajes principales.

"No hay algún requisito en particular para hacer la selección de los personajes, hacemos la convocatoria y ellos se van acercando y aquí en esta capillita que se llama Cristo Redentor, vamos haciendo las reuniones desde principios de año y si alguien me dice que quiere participar, pues adelante, se le da la oportunidad".

Agrega que muchos de los que participan, ya no viven en la "Jacobo Meyer", emigraron a otros sectores de la ciudad, incluso algunos residen en Ciudad Juárez u otras ciudades, pero tienen muy presente que cada año "tienen una cita para representar el Viacrucis", por lo tanto los que viven más lejos llegan dos o tres semanas antes de la celebración de la Semana Santa.

Además, se ha buscado integrar a niños y adolescentes a la representación.

"Con esto ellos van tomando esa identidad, pese a las condiciones que viven en esta colonia, les ayuda como a ver otro panorama. Ellos mismos se van dando cuenta, se mentalizan a que tienen que portarse bien para que sean incluidos en la representación, es como se van preparando", afirma Tommy.

"Queremos que ellos vean que es cultura, porque aquí se ven tiempos difíciles y que gracias a Dios ahora estos niños, estos jóvenes tienen algo que ofrecer, esto les crea una identidad y todo el mundo anda emocionado, pues para ellos es como días de fiesta, de inclusión, de solemnidad", declara.

Ya indirectamente eran parte de todo, pues aún y cuando no tenían una participación directa, siempre han estado presentes en los ensayos y participado en algunos detalles de la organización y demuestran también una gran emoción, tienen ese sentido de pertenencia.

"Me deja una gran satisfacción personal, poder convivir con todos los vecinos y lograr que los jóvenes puedan integrarse, que se acerquen a la fe, para que ellos vayan creciendo en la disciplina, en los valores, en estos tiempos tan difíciles, es como un apostolado lo que hacemos, porque nos gusta, lo hacemos por devoción, los que participan no son actores, pero dan lo mejor de sí".

Los preparativos empiezan desde enero, alrededor de un mes y medio antes se empiezan a intensificar las actividades, pero las dos semanas antes es cuando los ensayos son más intensos, pues se debe revisar bien cada detalle.

El vestuario es otro de los aspectos que se deben cuidar y según comenta la señora Tommy, aunque cada quien se hace cargo de costearlo, si la situación económica se complica para ellos, el resto o los vecinos salen "al quite" y apoyan para comprar lo necesario.

50

PERSONAS

son las que participan en la escenificación de la Pasión de Jesús en el Santuario

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Tommy cuenta que los diálogos de los personajes que participan en la escenificación de la Pasión de Cristo se tomaron del libro el Mártir del Gólgota.
UNA GRAN SATISFACCIÓN Y RESPONSABILIDAD

Esta será la séptima ocasión que Federico Núñez Sánchez, de 39 años represente a Jesús, dice que para él es una gran satisfacción y responsabilidad personificar al hijo de Dios.

Dice que su nombre significa, "Rico en Fe" y así se considera.

Aunque tiene su domicilio en el ejido El Huarache, de Lerdo, comenta que desde niño acudía a observar la escenificación que se hacía en la colonia Jacobo Meyer, donde después hizo algunos amigos, luego la convivencia en ese sector se estrechó y se involucró totalmente en la actividad, ahora dice son parte de su familia.

Comenta que tiene un trabajo como soldador y en el Huarache organizó un grupo de danza, que integran un buen número de jóvenes y afirma que trabaja mucho con ellos, "están las cosas un poco difíciles y tratamos de encarrilarlos para que anden bien".

Sobre su participación en el Viacrucis, Federico comparte que aunque ya lleva varios años personificando a Jesús, sigue sintiendo nervios y una mezcla de sentimiento, que dice no sabría como explicarlo.

Menciona que aunque son 40 kilogramos los que pesa la cruz, es extenuante el trayecto y termina cansado y con "ampollas" en los pies y manos, "Dios pone los medios y todo sale bien, es más a veces ni siento que la cruz está pesada".

"Me siento muy bendecido y voy a seguir en esto hasta que Dios me preste vida, a lo mejor en unos años más ya no voy a poder representar a Cristo, pues la edad ya no me lo va a permitir, a lo mejor viene otro joven a pedir la oportunidad que yo tuve y pues bueno, adelante, que podré apoyar en otras cosas", finaliza.

Desde hace medio siglo

Toda una vida que los vecinos de la colonia Jacobo Meyer, realizan la representación de la Pasión de Jesucristo.

* Empezaron hace 47 años, de los cuales 37 acuden al Santuario del Cristo de las Noas para hacer la escenificación.

* Por la tarde lo realizan en la colonia donde viven, donde inició esa tradición.

* El señor Luis Pargas, quien hace cuatro años falleció, trasladó del ejido La Ventana de Viesca, esa tradición a la colonia Jacobo Meyer.

* Cada año, alrededor de 60 mil personas acuden al Santuario para ser partícipe del Viacrucis.

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