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EDITORIAL

¿Habrá un cambio de rumbo sobre la crisis en Venezuela?

El Reporte Oppenheimer

ANDRES OPPENHEIMER
viernes 29 de marzo 2019, actualizada 7:30 am


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Algunos países latinoamericanos del Grupo de Lima, que hasta ahora han exigido la renuncia inmediata sin condiciones previas del dictador venezolano Nicolás Maduro, están considerando un cambio de estrategia.

Ante la ausencia de una rebelión militar que destituya a Maduro y restablezca el orden democrático, varios miembros del Grupo de Lima están considerando tender puentes con el Grupo de Contacto Internacional liderado por la Unión Europea para negociar con el régimen de Maduro y acordar elecciones libres con supervisión internacional este año, dicen fuentes diplomáticas.

El Grupo de Contacto ha estado más abierto a la idea de negociar con el régimen de Maduro para buscar elecciones con supervisión internacional en Venezuela.

"El cálculo nuestro falló: pensábamos que Maduro iba a caer mucho más rápido", me dijo una fuente del Grupo de Lima. "Puede que sea el momento de empezar a buscar otras formas de lograr el mismo objetivo".

Los diplomáticos latinoamericanos y europeos están de acuerdo en que hay un estancamiento político en Venezuela que amenaza con prolongarse y costar muchas más vidas a medida que la crisis humanitaria del país continúa deteriorándose.

Maduro controla el Ejército, pero no es reconocido por Estados Unidos y gran parte del mundo occidental. Y las crecientes sanciones petroleras de Estados Unidos han cortando la principal fuente de ingresos del régimen de Maduro.

Por el otro lado, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, es apoyado por el 61 por ciento de los venezolanos, contra un 14 por ciento que respalda a Maduro, según una encuesta reciente de Datanálisis.

Y Guaidó es reconocido por más de 50 países como el líder interino de Venezuela, lo que le da un control sobre activos venezolanos en el exterior.

Ambos lados piensan que el tiempo está de su lado. Maduro espera que los venezolanos pierdan la esperanza en Guaidó, y que eso haga que se vayan del país millones más de venezolanos. Como ocurrió en Cuba, eso dejaría a Maduro con menos bocas que alimentar, y una población más fácil de controlar políticamente.

Por otro lado, el Grupo de Contacto Internacional de la representante europea Federica Mogherini, apoyado ocasionalmente por Uruguay y México, ha mantenido conversaciones secretas con colaboradores de Maduro sobre un posible acuerdo para realizar elecciones con supervisión internacional.

En una entrevista telefónica, Roberto Ampuero, ministro de relaciones exteriores de Chile, me confirmó que está hablando con Mogherini "para explorar si hay puntos de vista comunes y con esa información informar a mis colegas del Grupo de Lima". Pero Ampuero negó que esté actuando como un emisario del Grupo de Lima, o que el Grupo de Lima esté por fraccionarse.

"Chile es parte firme del Grupo de Lima", me dijo Ampuero. "Estamos intercambiando puntos de vista con el Grupo de Contacto para ver si podemos encontrar puntos de convergencia".

¿Dónde deja todo esto a Guaidó? El presidente de la Asamblea Nacional hasta ahora ha descartado las negociaciones con Maduro porque, además de haber sido elegido de manera fraudulenta y no ser un líder constitucional, Maduro siempre ha usado todas las mediaciones internacionales anteriores para ganar tiempo y reprimir aún más a la oposición democrática.

Sin embargo, las circunstancias han cambiado. Estados Unidos, Brasil, Colombia y varios otros países clave han roto relaciones con Maduro e impuesto sanciones a su régimen. Maduro ya no puede negociar desde una posición de fuerza. Su dictadura está estrangulada financieramente, y ni China ni Rusia lo rescatarán con nuevos préstamos.

No me sorprendería si en las próximas semanas veamos un acuerdo entre la Unión Europea y América Latina, apoyado discretamente por Estados Unidos, para seguir una estrategia de dos carriles: aumentar las sanciones internacionales contra Venezuela, y al mismo tiempo ofrecer a Maduro y sus generales una salida decorosa mediante elecciones libres con supervisión internacional. Para bien o para mal, por ahí van los tiros.

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