24 de marzo de 2019 notifications search
menu
Torreón

Ven consecuencias negativas por proliferación de fraccionamientos cerrados

FABIOLA P. CANEDO / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, jueves 21 de febrero 2019, actualizada 12:42 pm

En las ciudades fronterizas aquejadas de violencias de todo tipo, carencias económicas y sociales, explosivo crecimiento poblacional y caótico desarrollo urbano, prospera en la actualidad un modelo de urbanización que se caracteriza por segregar la ciudad y segregar a sus habitantes, un modelo de urbanización que aísla a sus residentes detrás de bardas de seguridad con la promesa de encontrar la tranquilidad y el confort no existente en la ciudad.

En este sentido, la ciudad fronteriza es cada vez más percibida con temor y el miedo se apodera de un sector importante de la población, creando la necesidad de abandonarla e ingresar a las burbujas insulares del fraccionamiento cerrado.

"Los fraccionamientos cerrados han venido expandiéndose sobre la superficie de las ciudades fronterizas como islas de seguridad controladas dentro del mar receloso de la ciudad", comentó José Ángel Enríquez Acosta, investigador en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Autónoma de México (UNAM), "las imágenes vendidas por las desarrolladoras inmobiliarias se conforman de paisajes de felicidad, el gancho estriba en convertir la necesidad de vivienda en necesidad de distinguirse de los demás y pretender seguridad".

Enríquez ofreció la conferencia "Islas de seguridad y distinción. Las urbanizaciones cerradas en la frontera noroeste de México", a invitación del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (Implan).

El investigador comentó que, a 30 años de masificarse la oferta inmobiliaria cerrada, se observan algunas de sus consecuencias negativas para las ciudades, esto como la restricción de los usos mixtos del suelo, desmereció la accesibilidad urbana, favoreció el aislamiento, expropió el escaso espacio público disponible, estableció barreras que incrementaron la incomunicación urbana.

Entre los efectos negativos más evidentes indicó la segregación social que convierte las barreras físicas de la seguridad en elementos primordiales para la exclusividad social.

Enríquez Acosta es sociólogo por la Universidad de Sonora, maestro en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora, doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, así como miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel I desde 2007.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
*
Cargando tendencia...