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Karl Lagerfeld, la máquina de coser

EFE
EFE, jueves 21 de febrero 2019, actualizada 9:36 am

Creador de todas las variaciones y permutaciones del inconfundible estilo Chanel a lo largo, ancho y contorno de 36 años, Karl Lagerfeld demostró una fidelidad fervorosa al imaginario de Gabrielle Chanel: perlas, bolsos guateados o trajes sastre de tweed ribeteados, iconos de un icono, Madame Coco.

Copiada hasta el empacho por las firmas low cost, la estética Chanel fue custodiada por el "Kaiser" de la moda desde el preciso momento en el que vivificó la marca y reinventó su ADN clínicamente muerto en glamour. Salvó del olvido las siluetas holgadas y confortables, los sombreros cloche (de campana), las chaquetas de tejido "weed, las marinières (camiseta de manga larga y de estilo marinero) o sellos como la camelia o los zapatos bicolor.

Lagerfeld hizo que en la archifamosa Maison todos desearan vestir de la firma, como la propia Chanel, quien solía lucir sus particulares creaciones en los lugares más dispares, en su primera casa de moda, en París, o en las carreras de caballos.

Desde las famosas perlas falsas que la diseñadora gustaba de colocar al revés, recorriendo la espalda, a la petite robe noir (pequeño vestido negro), epítome de la elegancia sencilla, que se presentó en 1926 y que nació del dolor de la creadora tras perder en un accidente de tráfico al capitán inglés Arthur Edward "Boy" Capel, Karl Lagerfeld supo respetar el legado.

Míticas piezas para momentos estelares, revisitados por Lagerfeld, como en 2012, cuando el alemán reinterpretó la colección 1932, aquella primera de Bijoux des diamants que creó Coco al comienzo de los treinta.

Como buen renacentista, Lagerfeld fue un maestro de la creación y de la recreación. Llevó la moda a escenarios inimaginables para el lujo de Chanel, desde un aeropuerto a un supermercado, una casa de juego, un bosque de origami en 3D o el centro de informática Chanel Data Center, todo en las entrañas del Grand Palais de París.

Aunque para emblemático, el desfile histórico del Paseo del Prado en La Habana (Cuba), en 2016.

El director creativo de Chanel, que se definía como "una máquina", ideaba diez colecciones anuales para la casa francesa, otras dos para la italiana Fendi y estaba al frente de su propia firma, Karl by Karl Lagerfeld, además de poseer un espíritu polifacético que lo vinculaba a varias disciplinas artísticas, como el diseño contemporáneo o la fotografía.

Vestido de negro omnipresente, camisa blanca de cuello almidonado alto, perennes gafas de sol, botines con tacón y coleta cana, Karl Lagerfeld, como su venerada Coco Chanel, también fue icono. Hasta la casa Mattel lanzaba en 2014 una muñeca de colección y tirada limitada inspirada en el "Kaiser": Barbie Lagerfeld.

Un artista con mayúsculas que cuidó con mimo una marca legendaria, hasta la esencia y sus esencias, como el perfume Chanel N° 5, creado en 1921 y que las mujeres del mundo siguen usando, como Marilyn Monroe, en "gotas" para dormir.

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