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Voz de Palco

EDUARDO SEPÚLVEDA
lunes 18 de febrero 2019, actualizada 10:31 am


Al terminar el partido entre Pumas y América, ayer en CU, Miguel Herrera buscó a un presunto agresor identificado con los colores del equipo que lo acababa de vencer.

"Dile lo que me dijiste", increpó el "Piojo" a ese personaje que llevaba una maleta de periodista, en la que presuntamente guardaba su cámara fotográfica.

"Me está diciendo perdedor", repite Herrera. "Que lo escuche el comisario".

El "Piojo", conocido por su carácter fuerte y arrebatos extracancha, esta vez tiene razón.

La persona que entra a un campo de Primera División durante un partido de Liga tiene una encomienda específica; puede ser jugar, dirigir, ver por la seguridad de los presentes, por su estado físico, tomar fotografías, pero nunca burlarse del rival, que en esta ocasión ni rival directo era.

El "fotógrafo" o "periodista" de ayer (porque así estaba acreditado) se pasó de gracioso. No se puede entrar al campo portando un gafete de prensa y burlarse de un entrenador, de nadie. ¡Que vergüenza!

Pronto, el inspector o comisionado de seguridad le retiró el gafete que lo identificaba como alguien que supuestamente hacia su trabajo a nivel cancha, y no puede haber nada más vergonzoso que te desacrediten de esa forma (si es que el oficio del periodista no está ya lo suficientemente desacreditado).

Los reglamentos son claros y en el reverso de esas acreditaciones (o formatos físicos) se leen a detalle; ante el mal uso del gafete, será retirado, amén de las disposiciones y sanciones que determine el club y la Liga MX según la falta que haya cometido el infractor.

Y es que en el futbol resulta fácil y tentador burlarse de quien pierde, pero hasta para eso hay lugares y ocasiones. De mí siempre se quieren burlar, pero les gano.

Quién sabe qué intentó el personaje de ayer al cometer esa tontería. Sólo hizo el ridículo.

En rueda de prensa, ya más calmado, el "Piojo" Herrera habló bonito sobre lo que sí y lo que no debería hacer un reportero (gráfico o de texto) cuando cubre algún partido de futbol. Y tiene razón.

El periodista representa a un medio de comunicación y cuando hace su labor, debe quitarse los colores. O al menos no jugar con ellos. Existe una parte editorial también, como artículo de opinión, en el que quizá podría asomar su gusto o afición por algún equipo, algo lejano a una burla expresa hacia un profesional.

El periodista ya de por sí sufre mucho. Por inseguridad, por desacreditación del exigente público, por acoso, porque un error (que lo comete cualquiera) cuesta caro en esta profesión. El periodista sufre también por esta clase de personajes, en el que lejos del profesionalismo se busca el protagonismo, y terminan por dar una mala imagen del gremio en general.

Es común que al periodista se le tache de "vendido", se le recrimine que entre gratis a un evento deportivo, se le acuse de "tener línea" o de que solo asiste a las ruedas de prensa a comer gorditas gratis. En lo personal, cuando empezaba a aprender este oficio, me invitaron a una rueda de prensa y hacia al final de la llamada telefónica, mi interlocutor me dice: "va a haber desayuno", como queriéndome convencer de que fuera a hacer mi trabajo.

Me queda claro que el hombre que reta y se burla de Miguel Herrera ayer en CU no es un profesional. Pero también pienso que en el medio, hay quienes demeritan una hermosa y sufrida profesión, vendiendo su trabajo y aguantando malos tratos.

Luego salen otras personas como Caixinha, por ejemplo, a insultar a compañeros de la prensa solo por sentirse mejores profesionales. Y una falta de respeto no debe aceptarse de nadie, venga de quien venga.

Hoy, con las redes sociales tan prolíficas, hay además millones de voces "autorizadas" para hablar y criticar sobre cualquier tema, a la ligera. Hoy, cualquiera "es periodista", o por lo menos así se sienten.

Hasta en el tema sobre el abasto o desabasto de gasolina se sienten especialistas. ¡Caray!

Mis respetos para quienes con su esfuerzo, dedicación, profesionalismo, honestidad y veracidad hacen del periodismo un estilo de vida. Yo aún sigo en el camino del eterno aprendizaje.

Un saludo a Arturo González, quien hasta hace unos días me brindaba la oportunidad de publicar esta columna cada semana.

Y otro saludo para "El Freskas", quien me puso al tanto del chisme del "Piojo" Herrera.

¿Le seguimos?: @Foko_54

jsepulveda@elsiglodetorreon.com.mx
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