El Museo del Torreón

Cultura

Este museo resguarda fotografías de los primeros años de esta región.


El casco del Torreón es lo único que queda de la hacienda donde se gestó el origen de la ciudad.

Foto: Ramón Sotomayor, Francisco Meléndez.
28/abril/2003

El Museo del Torreón se ubica en pleno corazón del Mercado Alianza, en donde inicia la avenida JuárezLa Perla de La Laguna, como se le conoce a esta ciudad, nació en el año de 1879, en la Casa Grande de la Hacienda del Torreón, la cual era utilizada, entre otras cosas, para almacenar los productos de las fincas agrícolas, para vigilar los adelantos de la presa del Coyote y las avenidas del agua del Río Nazas, y como hospital civil militar para albergar a cientos de heridos en tiempos revolucionarios.Hoy lo único que queda de aquella hacienda es la pequeña torre, en la que tiene su sede el Museo de Sitio Del Torreón, recinto que resguarda documentos y fotografías de los primeros años de esta región, y que se ubica en pleno corazón del Mercado Alianza.En sus mejores años la hacienda constaba de 34 piezas, como son un salón de usos múltiples, cuatro cocinas, un lavadero, tres adaptadores para usarse como cocina, dos baños con muebles ingleses, dos patios, un zaguán, cuatro corredores con instalación de agua entubada, y un edificio hexagonal en forma de torre almenada, ubicado en la parte suroeste de la construcción, esta última área con una superficie de 28.21 metros cuadradosSu construcción estuvo a cargo de Andrés Eppen, hijo de don Federico Eppen y doña Guillermina Ascheerbonn. 

El Torreón presenció el paso del Ferrocarril Central en 1883, el nacimiento como congregación, su nombramiento como Estación con motivo del cruzamiento con el Ferrocarril Internacional en 1888, además de ser nombrado Villa en 1893, y su elevación como ciudad en el año de 1907.Vio transcurrir los días de la revolución maderista, de la constitucionalista, de la huertista y de la de 1929 con el levantamiento del general Gonzalo EscobarEl Estado fue propietario de estos terrenos gracias a la donación que hizo la sucesión de don Antonio Morales Barrera del edificio del Torreón con 28.21 metros cuadrados, y 379.18 metros cuadrados que donó la señora doña Herminia Velázquez viuda de Alarcón Chargoy, en memoria de su esposo don Gabriel Alarcón ChargoyEn 1730 el Marqués de Aguayo solicitó, y al año siguiente obtuvo del Consejo de Indias, la merced por la cual se adjudicaba una gran extensión de tierras, dentro de las cuales estaba la hoy Comarca Lagunera, ya que durante la colonia española dicha región formaba parte de la Provincia de Nueva Vizcaya, y tales tierras fueron anexadas a las que ya poseía en el territorio de Santa María de las ParrasLas extensas propiedades del Marqués, comprendidas en la Región Laguna de Coahuila y Durango, pasaron por compra al dominio de don Melchor Sánchez Navarro, rico heredero de don José Miguel Sánchez Navarro, cura de Monclova, Coah., hasta que los señores Zuloaga y Jiménez adquirieron la propiedad de San Lorenzo de La Laguna, y comienza entonces la era agrícola en lo que hoy es exactamente la Comarca LaguneraPlaneadas las primeras obras para aprovechamiento de las aguas del Río Nazas, don Juan Ignacio Jiménez principió en 1849 la construcción de la Presa de Calabazas, destinando las aguas del río para irrigar las tierras al cultivo en Santa Rosa. <br>

Posteriormente, a mil seiscientos metros más abajo, dio principio a una obra semejante don Leonardo Zuloaga, construyendo la presa vieja, para hacer después el canal que llevara las aguas al rancho de San Antonio de los Milagros, hoy El Coyote.Apenas iniciados estos trabajos por los nuevos propietarios de San Lorenzo de La Laguna, surgieron algunos problemas con respecto a los usos de las aguas del Nazas; en primer lugar entre los adquirientes en común de la hacienda, y luego entre ellos y el dueño de la hacienda de San Juan de Casta, don Juan Nepomuceno Flores.
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<i>En el gráfico: En 1917 se puede observar la romería que organizaban a las orillas del Río Nazas en donde se concentraban vendedores ambulantes y muchos agricultores arrojaban monedas al río en un gesto de agradecimiento.</i>Don Leonardo y don Juan Ignacio decidieron partir la hacienda que habían adquirido en común, procurando que sus intereses quedaran en los términos más favorecidos según las circunstancias particulares de cada uno, por ejemplo el señor Jiménez se interesaba por la parte de la hacienda que colindaba con el Estado de Durango, y el señor Zuloaga por la parte del Estado de Coahuila, quedando como juez divisor don Mariano Delgado.

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<i>En el gráfico: La casa de compuertas de EL Coyote, se observa el alto nivel de agua en el canal, separada por un altillo de piedras en el cauce del río, el cual se prolongaba hasta el puente del ferrocarril </i>En 1850, Leonardo Zuloaga empezó a planear e inició los trabajos preliminares de la presa primitiva, en un punto llamado El Carrizal, y una de sus primeras providencias fue ordenar a su administrador, don Pedro Santa Cruz, que pasara con peones de La Concepción a construir una cuadra, la cual se levantó en cuatro muros, de cien varas por lado, y una sola puerta de entrada por el lado oriente, quedando en la esquina sureste el Torreón, con el fin de vigilar, desde lo alto, el paso del río y principalmente las obras de la presa en construcción. Al año siguiente, los trabajos de administración de la presa fueron encomendados a don Juan Lobo del Valle, quien estableció su habitación en el Torreón recientemente construidoEn 1952, don Leonardo continuó activamente las obras de la presa primitiva que entonces principió a denominarse Presa del Torreón, y que luego se le colocó una sólida compuerta en el canal de derivación, construido para derramar las aguas en las tierras que se iban abriendo al cultivo. <br>

Esta primera presa se construyó con estacadas y empedrado, y sus obras se realizaron rápidamente poniéndose en uso el año de 1853 bajo la dirección de don Juan Francisco Fierro, sobrino de Leonardo Zuloaga.Muy pronto, las primeras crecientes hicieron sentir la necesidad de una obra más sólida, pues esta primera presa fue arrasada quedando solamente las bases de piedra de la compuerta del canal, cuyos restos pueden verse hasta la fecha al lado izquierdo del camino que va para la Alberca Esparza, partiendo del puente en el Canal del Coyote. Cincuenta metros más arriba de la destruida, se construyó en forma eficaz la cortina y vertedor de la ya definitiva Presa del Coyote.El Torreón actualmente, desde hace 15 años en 1988, forma parte del Museo del Torreón, ubicado en la avenida Juárez y calle Cinco de Mayo, del sector Alianza de esta ciudad, y es el lugar más importante ya que ahí tuvo sus inicios lo que hoy es la ciudad de Torreón, Coahuila.Entre los proyectos a realizarse a beneficio del Museo del Torreón, está el de conformar un patronato, integrado por los locatarios del sector Alianza, para el cuidado y protección del mismo. 

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El museo necesita, entre otras cosas, un estacionamiento propio, porque el actual es infuncional, ya que sólo tiene lugar para cinco u ocho autos máximo, sobre todo porque los fines de semana recibe a muchos visitantes y se busca también su comodidad. 
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“Todas las sugerencias que los ciudadanos puedan aportar para el mejoramiento del museo serán tomadas en cuenta para su futura aplicación”, comentó la titular de la institución.

El Museo del Torreón

17 fotos, Este museo resguarda fotografías de los primeros años de esta región.


El casco del Torreón es lo único que queda de la hacienda donde se gestó el origen de la ciudad.

Foto: Ramón Sotomayor, Francisco Meléndez.
28/abril/2003 »


El Museo del Torreón se ubica en pleno corazón del Mercado Alianza, en donde inicia la avenida Juárez

La Perla de La Laguna, como se le conoce a esta ciudad, nació en el año de 1879, en la Casa Grande de la Hacienda del Torreón, la cual era utilizada, entre otras cosas, para almacenar los productos de las fincas agrícolas, para vigilar los adelantos de la presa del Coyote y las avenidas del agua del Río Nazas, y como hospital civil militar para albergar a cientos de heridos en tiempos revolucionarios.

Hoy lo único que queda de aquella hacienda es la pequeña torre, en la que tiene su sede el Museo de Sitio Del Torreón, recinto que resguarda documentos y fotografías de los primeros años de esta región, y que se ubica en pleno corazón del Mercado Alianza.

En sus mejores años la hacienda constaba de 34 piezas, como son un salón de usos múltiples, cuatro cocinas, un lavadero, tres adaptadores para usarse como cocina, dos baños con muebles ingleses, dos patios, un zaguán, cuatro corredores con instalación de agua entubada, y un edificio hexagonal en forma de torre almenada, ubicado en la parte suroeste de la construcción, esta última área con una superficie de 28.21 metros cuadrados

Su construcción estuvo a cargo de Andrés Eppen, hijo de don Federico Eppen y doña Guillermina Ascheerbonn.

El Torreón presenció el paso del Ferrocarril Central en 1883, el nacimiento como congregación, su nombramiento como Estación con motivo del cruzamiento con el Ferrocarril Internacional en 1888, además de ser nombrado Villa en 1893, y su elevación como ciudad en el año de 1907.

Vio transcurrir los días de la revolución maderista, de la constitucionalista, de la huertista y de la de 1929 con el levantamiento del general Gonzalo Escobar

El Estado fue propietario de estos terrenos gracias a la donación que hizo la sucesión de don Antonio Morales Barrera del edificio del Torreón con 28.21 metros cuadrados, y 379.18 metros cuadrados que donó la señora doña Herminia Velázquez viuda de Alarcón Chargoy, en memoria de su esposo don Gabriel Alarcón Chargoy

En 1730 el Marqués de Aguayo solicitó, y al año siguiente obtuvo del Consejo de Indias, la merced por la cual se adjudicaba una gran extensión de tierras, dentro de las cuales estaba la hoy Comarca Lagunera, ya que durante la colonia española dicha región formaba parte de la Provincia de Nueva Vizcaya, y tales tierras fueron anexadas a las que ya poseía en el territorio de Santa María de las Parras

Las extensas propiedades del Marqués, comprendidas en la Región Laguna de Coahuila y Durango, pasaron por compra al dominio de don Melchor Sánchez Navarro, rico heredero de don José Miguel Sánchez Navarro, cura de Monclova, Coah., hasta que los señores Zuloaga y Jiménez adquirieron la propiedad de San Lorenzo de La Laguna, y comienza entonces la era agrícola en lo que hoy es exactamente la Comarca Lagunera

Planeadas las primeras obras para aprovechamiento de las aguas del Río Nazas, don Juan Ignacio Jiménez principió en 1849 la construcción de la Presa de Calabazas, destinando las aguas del río para irrigar las tierras al cultivo en Santa Rosa.


Posteriormente, a mil seiscientos metros más abajo, dio principio a una obra semejante don Leonardo Zuloaga, construyendo la presa vieja, para hacer después el canal que llevara las aguas al rancho de San Antonio de los Milagros, hoy El Coyote.

Apenas iniciados estos trabajos por los nuevos propietarios de San Lorenzo de La Laguna, surgieron algunos problemas con respecto a los usos de las aguas del Nazas; en primer lugar entre los adquirientes en común de la hacienda, y luego entre ellos y el dueño de la hacienda de San Juan de Casta, don Juan Nepomuceno Flores.



En el gráfico: En 1917 se puede observar la romería que organizaban a las orillas del Río Nazas en donde se concentraban vendedores ambulantes y muchos agricultores arrojaban monedas al río en un gesto de agradecimiento.

Don Leonardo y don Juan Ignacio decidieron partir la hacienda que habían adquirido en común, procurando que sus intereses quedaran en los términos más favorecidos según las circunstancias particulares de cada uno, por ejemplo el señor Jiménez se interesaba por la parte de la hacienda que colindaba con el Estado de Durango, y el señor Zuloaga por la parte del Estado de Coahuila, quedando como juez divisor don Mariano Delgado.





En el gráfico: La casa de compuertas de EL Coyote, se observa el alto nivel de agua en el canal, separada por un altillo de piedras en el cauce del río, el cual se prolongaba hasta el puente del ferrocarril

En 1850, Leonardo Zuloaga empezó a planear e inició los trabajos preliminares de la presa primitiva, en un punto llamado El Carrizal, y una de sus primeras providencias fue ordenar a su administrador, don Pedro Santa Cruz, que pasara con peones de La Concepción a construir una cuadra, la cual se levantó en cuatro muros, de cien varas por lado, y una sola puerta de entrada por el lado oriente, quedando en la esquina sureste el Torreón, con el fin de vigilar, desde lo alto, el paso del río y principalmente las obras de la presa en construcción. Al año siguiente, los trabajos de administración de la presa fueron encomendados a don Juan Lobo del Valle, quien estableció su habitación en el Torreón recientemente construido

En 1952, don Leonardo continuó activamente las obras de la presa primitiva que entonces principió a denominarse Presa del Torreón, y que luego se le colocó una sólida compuerta en el canal de derivación, construido para derramar las aguas en las tierras que se iban abriendo al cultivo.


Esta primera presa se construyó con estacadas y empedrado, y sus obras se realizaron rápidamente poniéndose en uso el año de 1853 bajo la dirección de don Juan Francisco Fierro, sobrino de Leonardo Zuloaga.

Muy pronto, las primeras crecientes hicieron sentir la necesidad de una obra más sólida, pues esta primera presa fue arrasada quedando solamente las bases de piedra de la compuerta del canal, cuyos restos pueden verse hasta la fecha al lado izquierdo del camino que va para la Alberca Esparza, partiendo del puente en el Canal del Coyote. Cincuenta metros más arriba de la destruida, se construyó en forma eficaz la cortina y vertedor de la ya definitiva Presa del Coyote.

El Torreón actualmente, desde hace 15 años en 1988, forma parte del Museo del Torreón, ubicado en la avenida Juárez y calle Cinco de Mayo, del sector Alianza de esta ciudad, y es el lugar más importante ya que ahí tuvo sus inicios lo que hoy es la ciudad de Torreón, Coahuila.

Entre los proyectos a realizarse a beneficio del Museo del Torreón, está el de conformar un patronato, integrado por los locatarios del sector Alianza, para el cuidado y protección del mismo.



El museo necesita, entre otras cosas, un estacionamiento propio, porque el actual es infuncional, ya que sólo tiene lugar para cinco u ocho autos máximo, sobre todo porque los fines de semana recibe a muchos visitantes y se busca también su comodidad.


“Todas las sugerencias que los ciudadanos puedan aportar para el mejoramiento del museo serán tomadas en cuenta para su futura aplicación”, comentó la titular de la institución.

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