Celebran con Cobos el Centenario de Gómez

Nosotros

Foto: EL SIGLO DE TORREÓN
10 de abril de 2005

Como en sus mejores años el lecho seco del Río Nazas estuvo lleno, aunque no precisamente de agua, sino de gente que se volcó en la celebración de los primeros 100 años de Gómez Palacio.Por primera vez en la historia de la centenaria ciudad y quizá de toda la Comarca Lagunera, un concierto cultural reunió a miles de laguneros, quienes esperaron ansiosos la aparición de Luis Cobos.Con maestría, el director de origen español llevó la batuta de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), y al mismo tiempo del Mariachi Juvenil de Tecatitlán, en una extraña pero muy aplaudida fusión de música mexicana.Extraña porque en una sola pieza mezcló dos obras representativas del folclor popular: Las Mañanitas y Las Golondrinas, la primera extremadamente alegre y la segunda totalmente opuesta, pero que, como el resto del programa, arrancaron la ovación de los miles de laguneros que atendieron el llamado del Patronato del Centenario de Gómez Palacio en esta magna celebración.Gente de todos los estratos sociales, ricos, pobres y otros no tanto, todos llegaron ante la expectativa de un concierto al aire libre que prometía una verbena popular, como sólo en México se saben hacer.Y así fue, desde los primeros límites territoriales de Gómez abundaron los puestos de todo: duritos, nieve, aguas frescas, tamales y demás antojitos que convirtieron el evento cultural en una verdadera romería.Al tiempo que disfrutaban de un elote o unas frituras con salsa, los asistentes dirigían sus miradas hacia el escenario instalado en el centro y debajo del puente que lleva de Torreón a Gómez, en donde los músicos daban muestra de una ejecución especialmente difícil dadas las características de la presentación, pero finalmente bien lograda y un tanto perdida en las filas de atrás, hasta donde casi no llegaba el sonido, pero sí las imágenes a través de las dos pantallas puestas a los lados.Chicos, grandes y un poco más fueron testigos del momento en el que Luis Cobos recibió las llaves de la ciudad y fue nombrado Ciudadano Distinguido, un reconocimiento otorgado por el alcalde Octaviano Rendón Arce, y el gobernador Ismael Hernández Deras.Globos aerostáticos fueron colocados en un afán por darle más vistosidad a la celebración, que no hacía falta en el ánimo de la gente, siempre respetuosa y en orden, demostrando que los laguneros sí están preparados para otros eventos multitudinarios de primer nivel.Sones jarochos y tapatíos, piezas que se han convertido en clásicos mexicanos y también una que otra obra representativa de la región, como la de Recuérdame, fueron interpretadas por la orquesta acompañada del mariachi, en una velada que difícilmente olvidarán los gomezpalatinos y que marca apenas el inicio de los festejos del Centenario, pues la fiesta grande será el 21 de diciembre, fecha oficial de la fundación de la ciudad.En medio de juegos pirotécnicos y una gran ovación, Luis Cobos se despidió, no sin antes volver al escenario para complacer al público que le pedía otra sin césar. Luego, las luces verdes, blancas y rojas que enmarcaban el escenario se apagaron. El público poco a poco empezó a retirarse del lugar, ellos en medio de un caos vial provocado por la reanudación en la circulación de los puentes que unen a las ciudades hermanas.

Celebran con Cobos el Centenario de Gómez

11 fotos, Foto: EL SIGLO DE TORREÓN
10 de abril de 2005 »


Como en sus mejores años el lecho seco del Río Nazas estuvo lleno, aunque no precisamente de agua, sino de gente que se volcó en la celebración de los primeros 100 años de Gómez Palacio.

Por primera vez en la historia de la centenaria ciudad y quizá de toda la Comarca Lagunera, un concierto cultural reunió a miles de laguneros, quienes esperaron ansiosos la aparición de Luis Cobos.

Con maestría, el director de origen español llevó la batuta de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), y al mismo tiempo del Mariachi Juvenil de Tecatitlán, en una extraña pero muy aplaudida fusión de música mexicana.

Extraña porque en una sola pieza mezcló dos obras representativas del folclor popular: Las Mañanitas y Las Golondrinas, la primera extremadamente alegre y la segunda totalmente opuesta, pero que, como el resto del programa, arrancaron la ovación de los miles de laguneros que atendieron el llamado del Patronato del Centenario de Gómez Palacio en esta magna celebración.

Gente de todos los estratos sociales, ricos, pobres y otros no tanto, todos llegaron ante la expectativa de un concierto al aire libre que prometía una verbena popular, como sólo en México se saben hacer.

Y así fue, desde los primeros límites territoriales de Gómez abundaron los puestos de todo: duritos, nieve, aguas frescas, tamales y demás antojitos que convirtieron el evento cultural en una verdadera romería.

Al tiempo que disfrutaban de un elote o unas frituras con salsa, los asistentes dirigían sus miradas hacia el escenario instalado en el centro y debajo del puente que lleva de Torreón a Gómez, en donde los músicos daban muestra de una ejecución especialmente difícil dadas las características de la presentación, pero finalmente bien lograda y un tanto perdida en las filas de atrás, hasta donde casi no llegaba el sonido, pero sí las imágenes a través de las dos pantallas puestas a los lados.

Chicos, grandes y un poco más fueron testigos del momento en el que Luis Cobos recibió las llaves de la ciudad y fue nombrado Ciudadano Distinguido, un reconocimiento otorgado por el alcalde Octaviano Rendón Arce, y el gobernador Ismael Hernández Deras.

Globos aerostáticos fueron colocados en un afán por darle más vistosidad a la celebración, que no hacía falta en el ánimo de la gente, siempre respetuosa y en orden, demostrando que los laguneros sí están preparados para otros eventos multitudinarios de primer nivel.

Sones jarochos y tapatíos, piezas que se han convertido en clásicos mexicanos y también una que otra obra representativa de la región, como la de Recuérdame, fueron interpretadas por la orquesta acompañada del mariachi, en una velada que difícilmente olvidarán los gomezpalatinos y que marca apenas el inicio de los festejos del Centenario, pues la fiesta grande será el 21 de diciembre, fecha oficial de la fundación de la ciudad.

En medio de juegos pirotécnicos y una gran ovación, Luis Cobos se despidió, no sin antes volver al escenario para complacer al público que le pedía otra sin césar. Luego, las luces verdes, blancas y rojas que enmarcaban el escenario se apagaron. El público poco a poco empezó a retirarse del lugar, ellos en medio de un caos vial provocado por la reanudación en la circulación de los puentes que unen a las ciudades hermanas.

Comentarios

Fotos más vistas