Carlos y Camilla, una historia de amor

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Carlos y Camilla, separados por el rigor protocolario en tantos actos oficiales, confirmaron al mundo el triunfo de un amor que ha sobrevivido más de treinta años a todo tipo de presiones.



Foto: EFE; REUTERS; AP

09 de abril de 2005

Carlos y Camilla, una historia de amor

36 fotos, Carlos y Camilla, separados por el rigor protocolario en tantos actos oficiales, confirmaron al mundo el triunfo de un amor que ha sobrevivido más de treinta años a todo tipo de presiones.



Foto: EFE; REUTERS; AP

09 de abril de 2005 »


El príncipe Carlos y el amor de su vida, Camilla Parker Bowles, contrajeron matrimonio en una discreta ceremonia civil en el ayuntamiento de Windsor, donde miles de personas desafiaron el frío para ver a la pareja real.

En un ambiente festivo y en medio de fuertes medidas de seguridad, el heredero de la Corona británica y Camilla, ahora duquesa de Cornualles, dijeron el "sí quiero" ante apenas una treintena de personas, entre las que no estaba la reina Isabel II.

Sonriente, resplandeciente y ante la atenta mirada de británicos, fotógrafos y cámaras de televisión, Camilla lució un elegante gabán de seda en color perla sobre un vestido de gasa en igual tono, acompañado por una pamela a juego adornada con pequeñas plumas.

El príncipe, bronceado y al que se vio muy alegre, llevaba chaqué, una elección que distó mucho del uniforme militar que lució en su primera boda con Diana de Gales en 1981.

Los novios llegaron al ayuntamiento en un lujoso Rolls Royce Phantom VI, que perteneció a la Reina Madre, pocos minutos después de que lo hicieran los invitados, entre ellos el príncipe Guillermo, hijo de Carlos, y Tom Parker Bowles, primogénito de Camilla, quienes fueron los testigos del enlace.

Mientras la ceremonia civil, de unos veinte minutos, tenía lugar en el interior del ayuntamiento, en el exterior una banda de música compuesta por ocho adolescentes animaba al público con jazz y una versión moderna del concierto de Aranjuez.

La ceremonia estuvo a cargo de la superintendente del registro civil de Windsor, Clair Williams, en la sala "Ascot", que estuvo adornada con lilas procedentes de Highgrove, la residencia campestre del príncipe de Gales en Gloucestershire, oeste de Inglaterra.

"¡Viva Carlos!", "¡Camilla! o "Vivan los novios" fueron algunos de los gritos de la gente nada más salir Carlos y Camilla como marido y mujer y saludar discretamente antes de subir otra vez al Rolls-Royce para regresar al castillo de Windsor.

La gente desafió las bajas temperaturas para ocupar las calles por donde la pareja hizo el recorrido en coche desde el castillo hasta el ayuntamiento, adornado en su exterior con jazmines.

"Que Dios los bendiga", "Dios salve a la Reina", "El que no haya pecado que tire la primera piedra" o "Buena suerte para los dos" son algunos de los carteles que súbditos británicos, a los que se les vio muy animados, desplegaron en las calles.

Los anillos de la boda real fueron fabricados con oro extraído de una mina galesa, de acuerdo con una tradición de la realeza británica, dijo el Palacio de Clarence.

El elegante vestido en tono blanco perla que lució Camilla para su enlace civil ha sido calificado como un "triunfo absoluto" por expertos en moda

La ya duquesa de Cornualles, llevó un bonito vestido a media pierna con abrigo a juego, además de pamela y bolso de mano, que recibió la aprobación general.


Los comentaristas de las cadenas de televisión británicas aplaudieron el traje escogido por Camilla para su segunda boda, que consideraron a la vez sobrio y elegante.

El atuendo del vestido en tono perla de Camilla, así como el estilo, fueron los "adecuados" y el conjunto de la novia en general fue "elegante y sutilmente romántico".


"El color iba perfectamente con su color de pelo y con su tono de piel y todos los detalles han sido muy favorecedores", añadió esta especialista en moda.

Para el servicio religioso, al que asistió la Reina, Camilla cambió de atuendo y se puso un vestido largo de seda en color azul grisáceo, con adornos bordados con hilo de oro y un tocado en los mismos tonos.

Los grandes ausentes en el enlace fueron la Reina y su esposo, el duque de Edimburgo, quienes, no obstante, estuvieron en la bendición en la capilla de San Jorge del castillo.

El príncipe Carlos y su esposa, la duquesa de Cornualles, recibieron la bendición del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en un oficio religioso sencillo y emotivo en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor.

Frente a la reina Isabel II de Inglaterra, el duque de Edimburgo y unos 700 invitados, entre ellos familiares, amigos y miembros del mundo político británico, la pareja recibió la bendición después de reconocer sus pecados, pedir perdón a Dios y jurarse fidelidad.

El primado de la Iglesia de Inglaterra rezó para que Carlos y Camilla sean fuertes en el amor, que Dios los defienda en todo momento y los guíe en el camino de la verdad y la paz

A la capilla de San Jorge, cuya construcción data de 1475, se la vio más imponente que nunca por el vistoso colorido de pamelas y plumas de las invitadas

Tras casarse por lo civil con el príncipe Carlos, Camilla Parker Bowles apareció hoy, por primera vez, junto a la reina Isabel II de Inglaterra en una foto oficial, después de años de relación tirante entre ambas.

Los asistentes, que fueron invitados el pasado febrero y se encontraban en el interior de la fortaleza del castillo, pertenecen a distintas organizaciones benéficas para las que trabajan el príncipe de Gales y la ahora duquesa de Cornualles.

Después de estos saludos, la pareja acudió a las salas de Estado del castillo para participar en la recepción que ofreció la soberana británica para todos los invitados.

Allí, los novios y sus invitados han disfrutado de las veinte tartas que ha preparado Etta Richardson, una abuela de Gales, por encargo del palacio de Buckingham.

Los novios partieron después hacia Aberdeen (Escocia) para iniciar su luna de miel.

La ceremonia, prácticamente nupcial, estuvo acompañada por música de cámara a cargo de la Orquesta Filarmónica y el Coro de la Capilla, integrado por más de 20 niños del colegio de San Jorge, situado en terrenos del castillo.

Además, la contralto rusa Ekaterina Semenchuck, que vino especialmente para la boda, cantó la versión del Credo de la liturgia ortodoxa rusa de Aleksandr Gretchaninov (1864-1956), mientras se escuchó la cantanta "Nun komm, der Heiden Heiland" de Johann Sebastian Bach (1685-1750).

Rowan Williams también bendijo los anillos de la pareja, fabricados con oro del País de Gales.

El primer ministro británico, Tony Blair, y el líder de la oposición, el conservador Michael Howard, fueron algunos de los invitados a la ceremonia, a la que también asistieron famosos como el cantante Phil Collins o el actor Rowan Atkinson, el popular "Mr. Bean".

El castillo de Windsor, esta imponente fortaleza cuya construcción inició Guillermo el Conquistador hacia el 1070, marcó hoy otro capítulo en la historia británica.

Al término de la ceremonia, Carlos y Camilla salieron sonrientes ante una multitud que, con banderas británicas, les saludó al pie de las escalinatas de esta capilla medieval.

Los hijos de Diana de Gales, los príncipes Guillermo y Enrique, se mostraron hoy sonrientes y relajados en el enlace de Carlos de Inglaterra y Camilla, la mujer a la que el mundo acusó de romper el primer matrimonio de su padre.

Los hijos de la malograda Lady Di acudieron al ayuntamiento de Windsor para el enlace civil y a la posterior bendición religiosa en la capilla de San Jorge muy elegantes, con sendos chaqués negros de un famoso sastre de Saville Road, en Londres.

Con pantalones de raya diplomática elaborados a partir de una tela que les regaló su abuela, la reina Isabel II, ambos llevaban corbatas en tonos cereza y chalecos, azul pálido para el primogénito, Guillermo, y color champán para su hermano menor.



En el ayuntamiento de Windsor, Guillermo, de 22 años, y Enrique, de 20, estuvieron acompañados, entre otros, por sus primas Beatriz y Eugenia, las hijas de Andrés de Inglaterra y Sarah Ferguson.

Los semblantes animados de los príncipes parecían querer transmitir tranquilidad a su padre, a quien enviaron besos con la mano cuando entró en la capilla de San Jorge del brazo de su ya esposa Camilla para recibir la bendición religiosa del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

Guillermo es un joven apuesto que despierta el cariño y la admiración de los británicos y que físicamente recuerda mucho a su malograda madre.



Guillermo admitió que el plan de su padre para contraer segundas nupcias le alegraba. "Estoy muy feliz y muy contento, será un buen día", anticipó el príncipe en aquel momento.

Tanto el príncipe Guillermo,.como su hermano, el príncipe Harry (foto) conocieron a Camilla, confidente eterna del príncipe de Gales, en el año 1998, cuando tenían ambos 16 y 14 años.

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