Torreón, escala migrante

La Laguna EL SIGLO DE TORREÓN

La esperanza de un grupo de migrantes que viaja desde Centroamérica para buscar asilo en Estados Unidos continúa intacta. Sus heridas siguen abiertas. Algunos de ellos huyeron de sus países por la muerte de algún familiar o por el acoso constante de las pandillas que recurren a esta práctica como medio de control o para infundirles miedo.
Ante la prolongada crisis política y social en sus lugares de origen, la mayoría están convencidos de no retornar y de conseguir "el sueño americano".
Apresurados por alcanzar el tren que los llevaría hasta Monterrey, Nuevo León, el grupo de migrantes hace una breve pausa sobre el bulevar Laguna de Torreón para descansar. Entre ellos, viaja una bebé, y otros tres niños que lucen sucios, acalorados y algunos sin zapatos.
Bryan es delgadito, sonriente, tiene unos 8 años y mientras se come una manzana que le regaló un lagunero, dice que no le gusta viajar en el techo del tren ni pasar hambre. "Prefiero el bus", expresó en tono bajito mientras su padre lo llama para continuar el viaje que emprendieron desde hace casi un mes.
La mayoría de este grupo de indocumentados que ha recorrido miles de kilómetros proviene de Honduras, algunos de ellos tejieron amistades en el ferrocarril, y otros, decidieron salir de su país con amigos o con toda la familia.
Era después de mediodía y pese a que poco a poco escaseaba el agua y casi nadie había probado alimento, eran menos los migrantes que se quejaban y mucho menos los más pequeños que sonreían mientras sus padres los tomaban de la mano para continuar con su andar.
El año pasado, la Casa de Día para Migrantes "Jesús de Torres" dio a conocer que por la transformación de las políticas migratorias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el norte de México se estaba convirtiendo en lugar de destino de los centroamericanos.
La idea, es quedarse por "un tiempo" en estados como Nuevo León, juntar dinero y nuevamente emprender su viaje hacia la unión americana.

Cargando mochilas y cobertores, así emprenden cientos de migrantes su arriesgado viaje hacia los Estados Unidos en busca de un futuro mejor para sus familias.Ante la ola de violencia que viven en sus países de origen, centroamericanos salen de ahí con sus familias, pasando intensas jornadas de viaje con sus pequeños hijos de la mano.América, es de las más sonrientes del grupo y no duda en decir adiós cuando su padre continúa la carga en brazos para continuar el viaje.En los grupos de migrantes viajan niños y niñas que junto a sus padres, pasan hambre y se exponen a los riesgos de viajar en el techo de un tren.Debido a que tienen que recorrer miles de kilómetros, cada que bajan del tren, los migrantes toman un breve descanso. Torreón es una escala.Muchos de los migrantes viajan en grupo precisamente para protegerse de cualquier acto de violencia o intimidación con el que se pudieran topar en su largo trayecto hacia Estados Unidos.La parte más difícil y arriesgada para los migrantes es cuando tienen que ingeniárselas para subir al tren, llamado también “La Bestia”.

Torreón, escala migrante

7 fotos, La esperanza de un grupo de migrantes que viaja desde Centroamérica para buscar asilo en Estados Unidos continúa intacta. Sus heridas siguen abiertas. Algunos de ellos huyeron de sus países por la muerte de algún familiar o por el acoso constante de las pandillas que recurren a esta práctica como medio de control o para infundirles miedo.
Ante la prolongada crisis política y social en sus lugares de origen, la mayoría están convencidos de no retornar y de conseguir "el sueño americano".
Apresurados por alcanzar el tren que los llevaría hasta Monterrey, Nuevo León, el grupo de migrantes hace una breve pausa sobre el bulevar Laguna de Torreón para descansar. Entre ellos, viaja una bebé, y otros tres niños que lucen sucios, acalorados y algunos sin zapatos.
Bryan es delgadito, sonriente, tiene unos 8 años y mientras se come una manzana que le regaló un lagunero, dice que no le gusta viajar en el techo del tren ni pasar hambre. "Prefiero el bus", expresó en tono bajito mientras su padre lo llama para continuar el viaje que emprendieron desde hace casi un mes.
La mayoría de este grupo de indocumentados que ha recorrido miles de kilómetros proviene de Honduras, algunos de ellos tejieron amistades en el ferrocarril, y otros, decidieron salir de su país con amigos o con toda la familia.
Era después de mediodía y pese a que poco a poco escaseaba el agua y casi nadie había probado alimento, eran menos los migrantes que se quejaban y mucho menos los más pequeños que sonreían mientras sus padres los tomaban de la mano para continuar con su andar.
El año pasado, la Casa de Día para Migrantes "Jesús de Torres" dio a conocer que por la transformación de las políticas migratorias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el norte de México se estaba convirtiendo en lugar de destino de los centroamericanos.
La idea, es quedarse por "un tiempo" en estados como Nuevo León, juntar dinero y nuevamente emprender su viaje hacia la unión americana. »


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Cargando mochilas y cobertores, así emprenden cientos de migrantes su arriesgado viaje hacia los Estados Unidos en busca de un futuro mejor para sus familias.

Ante la ola de violencia que viven en sus países de origen, centroamericanos salen de ahí con sus familias, pasando intensas jornadas de viaje con sus pequeños hijos de la mano.

América, es de las más sonrientes del grupo y no duda en decir adiós cuando su padre continúa la carga en brazos para continuar el viaje.

En los grupos de migrantes viajan niños y niñas que junto a sus padres, pasan hambre y se exponen a los riesgos de viajar en el techo de un tren.

Debido a que tienen que recorrer miles de kilómetros, cada que bajan del tren, los migrantes toman un breve descanso. Torreón es una escala.

Muchos de los migrantes viajan en grupo precisamente para protegerse de cualquier acto de violencia o intimidación con el que se pudieran topar en su largo trayecto hacia Estados Unidos.

La parte más difícil y arriesgada para los migrantes es cuando tienen que ingeniárselas para subir al tren, llamado también “La Bestia”.

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