Exponen a Rafael Sanzio en Londres

Cultura

Fotos:EFE, Reuters y Sitio Oficial
18 de octubre 2004.

Una exposición que abre sus puertas al público en la National Gallery, de la capital británica, documenta la meteórica carrera de Rafael Sanzio desde sus precoces comienzos artísticos en su natal Urbino hasta su llegada a la Roma del Papa Julio II.
<p>
Con nueve obras del pintor, el museo de la plaza de Trafalgar posee una de las más ricas colecciones de pinturas del primer Rafael de todas las existentes fuera de Italia, y para esta ocasión ha pedido prestado otras de colecciones y museos de distintas partes del mundo hasta un total de ochenta y una originales.
<p>
Esta pintura se titula La Sepultura  de Cristo.Algunas nunca habían viajado antes al Reino Unido y otras, vendidas a museos de distintos países, han regresado temporalmente. Entre ellas está la famosa Alba Madonna, de la National Gallery of Art de Washington, que ha sido limpiada especialmente para la exposición, la Conestabile Madonna, del Hermitage, de San Petersburgo, o el Autorretrato de los Uffizi, en Florencia.
<p>
Es tan fácil enamorarse de las delicadas madonnas de Rafael, del ideal de serena armonía que transmiten sus pinturas que a veces se olvida que, pese a su genio innato y a su precocidad como dibujante, reflejados en un extraordinario autorretrato hecho a los quince años, el pintor evolucionó absorbiendo el arte de otros geniales contemporáneos.El gran biógrafo de los pintores del Renacimiento Giorgio Vasari dijo de él que, pese a que murió con sólo 37 años (1483-152), Rafael fue un pintor de varios estilos.
<p>
Aquí el Papa León X.La exposición muestra las primeras influencias sobre su arte, entre las que figuran la tutelar de su padre, Giovanni Santi, que era pintor de la corte de Urbino, así como las más determinantes de otros artistas como Pintoricchio y sobre todo el gran Perugino.
<p>
Pero sobre todo le marcó su llegada con sólo 21 años a Florencia, donde durante dos años tuvo ocasión de estudiar las grandes creaciones de otros artistas mayores que él: sobre todo las de Leonardo Da Vinci, que le llevaba treinta años, o la de Miguel Ángel, sólo ocho años más viejo, que estaba trabajando en los frescos del Palazzo Vecchio.
<p>
Aquí el retrato del Papa Julio II  (1511).Rafael supo impregnarse del estilo de uno y otro para reconfigurar el propio, dotándole de un mayor vigor y dinamismo aunque sin perder en ningún momento el sentido de la gracia y de la perfección que caracteriza toda su obra y que iban a admirar posteriores generaciones de pintores, desde Ingres o Manet hasta Picasso.
<P>
Esta obra la Sagrada Familia con el Cordero  (1507).Basta con mirar su Santa Catalina, que dirige al cielo su mirada de arrobo, u observar la composición piramidal de la minúscula Madonna de los Claveles, reciente adquisición de la National Gallery, para comprender cómo había absorbido el nuevo lenguaje artístico florentino.
<p>
Aquí su retrato hecho por el mismo en  1504.Pero el tan inquieto como ambicioso Rafael no se detiene ahí, sino que su arte sigue evolucionando como lo demuestra la monumentalidad del fresco de la Disputa, el primero de los frescos que pintó para la Stanza della Segnatura, en el Vaticano, del que se muestran en Londres algunos estudios preparatorios.

Exponen a Rafael Sanzio en Londres

7 fotos, Fotos:EFE, Reuters y Sitio Oficial
18 de octubre 2004. »


Una exposición que abre sus puertas al público en la National Gallery, de la capital británica, documenta la meteórica carrera de Rafael Sanzio desde sus precoces comienzos artísticos en su natal Urbino hasta su llegada a la Roma del Papa Julio II.


Con nueve obras del pintor, el museo de la plaza de Trafalgar posee una de las más ricas colecciones de pinturas del primer Rafael de todas las existentes fuera de Italia, y para esta ocasión ha pedido prestado otras de colecciones y museos de distintas partes del mundo hasta un total de ochenta y una originales.


Esta pintura se titula "La Sepultura de Cristo".

Algunas nunca habían viajado antes al Reino Unido y otras, vendidas a museos de distintos países, han regresado temporalmente. Entre ellas está la famosa "Alba Madonna", de la National Gallery of Art de Washington, que ha sido limpiada especialmente para la exposición, la Conestabile Madonna, del Hermitage, de San Petersburgo, o el Autorretrato de los Uffizi, en Florencia.


Es tan fácil enamorarse de las delicadas "madonnas" de Rafael, del ideal de serena armonía que transmiten sus pinturas que a veces se olvida que, pese a su genio innato y a su precocidad como dibujante, reflejados en un extraordinario autorretrato hecho a los quince años, el pintor evolucionó absorbiendo el arte de otros geniales contemporáneos.

El gran biógrafo de los pintores del Renacimiento Giorgio Vasari dijo de él que, pese a que murió con sólo 37 años (1483-152), Rafael fue un pintor de varios estilos.


Aquí el "Papa León X".

La exposición muestra las primeras influencias sobre su arte, entre las que figuran la tutelar de su padre, Giovanni Santi, que era pintor de la corte de Urbino, así como las más determinantes de otros artistas como Pintoricchio y sobre todo el gran Perugino.


Pero sobre todo le marcó su llegada con sólo 21 años a Florencia, donde durante dos años tuvo ocasión de estudiar las grandes creaciones de otros artistas mayores que él: sobre todo las de Leonardo Da Vinci, que le llevaba treinta años, o la de Miguel Ángel, sólo ocho años más viejo, que estaba trabajando en los frescos del Palazzo Vecchio.


Aquí el retrato del Papa Julio II (1511).

Rafael supo impregnarse del estilo de uno y otro para reconfigurar el propio, dotándole de un mayor vigor y dinamismo aunque sin perder en ningún momento el sentido de la gracia y de la perfección que caracteriza toda su obra y que iban a admirar posteriores generaciones de pintores, desde Ingres o Manet hasta Picasso.


Esta obra la "Sagrada Familia con el Cordero" (1507).

Basta con mirar su "Santa Catalina", que dirige al cielo su mirada de arrobo, u observar la composición piramidal de la minúscula Madonna de los Claveles, reciente adquisición de la National Gallery, para comprender cómo había absorbido el nuevo lenguaje artístico florentino.


Aquí su retrato hecho por el mismo en 1504.

Pero el tan inquieto como ambicioso Rafael no se detiene ahí, sino que su arte sigue evolucionando como lo demuestra la monumentalidad del fresco de la Disputa, el primero de los frescos que pintó para la Stanza della Segnatura, en el Vaticano, del que se muestran en Londres algunos estudios preparatorios.

Comentarios

Fotos más vistas