La Camerata de Coahuila y la ópera italiana en el Nazas

Cultura

FOTO: Ramón Sotomayor
09 de octubre de 2004

Tomaron el “elíxir de amor” y fueron felices para siempre...El Teatro Nazas recibió por primera vez a la Camerata de Coahuila con esta famosa ópera italiana.La gala nada tenía que pedirle a las realizadas en las más importantes ciudades europeas...Los artistas fueron de primer nivel al igual que el público que asistió, y el escenario que transportó a la gente a un pintoresco pueblo de la Toscana, Italia, a principios del siglo XIX.Una vez más, la agrupación orgullosamente lagunera dio muestra de las “tablas” que durante diez años ha adquirido, ahora con la participación de reconocidos cantantes mexicanos en los papeles principales.Y mención aparte merece la intervención del Coro del Instituto Coahuilense de Cultura (Icocult) Laguna, que bajo la dirección de Francisco Valdés Barba acompañó con sus sopranos, contraltos, tenores y bajos a la CamerataDesde el foso para orquesta, Ramón Shade aguardaba el momento de la tercera llamada para levantar la batuta; el telón se abrió cerca de las 21:30 horas para dejar al descubierto a los protagonistas.Nemorino que sólo piensa en el amor de Adina; ella que se deja cortejar por el sargento Belcore; Dulcamara que embauca con su poción para el amor y Gianneta que aunque interviene poco, termina casada con éste último.La escenografía fue punto y aparte. Proporcionada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y dirigida atinadamente por César Piña, transportó al espectador al campirano pueblo italiano, enmarcada por una excelente iluminación.Y de las voces, mucho qué decir. La soprano Eugenia Garza dio muestra de su virtuosismo, en una altanera Adina. Obviamente, no podía quedarse atrás Nemorino, a cargo del tenor Octavio Arévalo, quien con su gran voz inundó el Teatro Nazas.Uno a uno aparecían los diálogos de los intérpretes, con traducción al español a través de la pantalla preparada especialmente para la ocasión.Aunque no hubo lleno total, la segunda obra que alberga el recién inaugurado Teatro Nazas cumplió con las expectativas de un público ávido de espectáculos de primer nivelElíxir de Amor significó la primera de muchas presentaciones más de la Camerata de Coahuila en este recinto, que augura una temporada de éxitos detrás del telón.

La Camerata de Coahuila y la ópera italiana en el Nazas

13 fotos, FOTO: Ramón Sotomayor
09 de octubre de 2004 »


Tomaron el “elíxir de amor” y fueron felices para siempre...

El Teatro Nazas recibió por primera vez a la Camerata de Coahuila con esta famosa ópera italiana.

La gala nada tenía que pedirle a las realizadas en las más importantes ciudades europeas...

Los artistas fueron de primer nivel al igual que el público que asistió, y el escenario que transportó a la gente a un pintoresco pueblo de la Toscana, Italia, a principios del siglo XIX.

Una vez más, la agrupación orgullosamente lagunera dio muestra de las “tablas” que durante diez años ha adquirido, ahora con la participación de reconocidos cantantes mexicanos en los papeles principales.

Y mención aparte merece la intervención del Coro del Instituto Coahuilense de Cultura (Icocult) Laguna, que bajo la dirección de Francisco Valdés Barba acompañó con sus sopranos, contraltos, tenores y bajos a la Camerata

Desde el foso para orquesta, Ramón Shade aguardaba el momento de la tercera llamada para levantar la batuta; el telón se abrió cerca de las 21:30 horas para dejar al descubierto a los protagonistas.

Nemorino que sólo piensa en el amor de Adina; ella que se deja cortejar por el sargento Belcore; Dulcamara que embauca con su poción para el amor y Gianneta que aunque interviene poco, termina casada con éste último.

La escenografía fue punto y aparte. Proporcionada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y dirigida atinadamente por César Piña, transportó al espectador al campirano pueblo italiano, enmarcada por una excelente iluminación.

Y de las voces, mucho qué decir. La soprano Eugenia Garza dio muestra de su virtuosismo, en una altanera Adina. Obviamente, no podía quedarse atrás Nemorino, a cargo del tenor Octavio Arévalo, quien con su gran voz inundó el Teatro Nazas.

Uno a uno aparecían los diálogos de los intérpretes, con traducción al español a través de la pantalla preparada especialmente para la ocasión.

Aunque no hubo lleno total, la segunda obra que alberga el recién inaugurado Teatro Nazas cumplió con las expectativas de un público ávido de espectáculos de primer nivel

Elíxir de Amor significó la primera de muchas presentaciones más de la Camerata de Coahuila en este recinto, que augura una temporada de éxitos detrás del telón.

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